fluye en mí, días en los que sientes ganas de
hacer mil cosas. Pero lamentablemente te das
cuenta que es hora de ir al trabajo y... se acabó!
La rutina de todos los días, lo mismo de
siempre. A mi cabeza pasan mil pensamientos
bizarros (God, this job is so boring, I need my job, but I
really need a BLOW JOB right now). Ideas e imágenes
que me hacen perderme por instantes de la
realidad, hasta que nuevamente regreso.
Pero si analizo la situación, no tienen
todas las personas algo de aburrido en sus
vidas, porque por más que exista gente con
vidas interesantes y dinámicas; siempre cabe
el espacio para un momento de aburrimiento.
Sea dirigiendo el departamento de una
gran corporación, llevándole el café a los
ejecutivos, manejando la imagen de una
prestigiosa marca internacional o trabajando
en la industria del sexo. Siempre existirá un
margen de aburrimiento, esa sensación de
estupidez generalizada, de fastidio.
Entonces es cuando apoyo la idea de que
la rutina es necesaria para mover al mundo,
que sería de un planeta en el que las personas
realizaran las actividades según parámetros
personales. No existiría organización, nadie
iría a la universidad, no existiría un propósito
de vida.
Seríamos beatniks del siglo XXI, con el
deseo de un mundo utópico en el que el arte
o la música nos una, nos permita evolucionar.
Pero a diferencia de éstos, sin aportar nada
nuevo, nada realmente útil a la sociedad.
Bueno, en Venezuela esto sería algo tan
novedoso, como lo es todo lo retro (incluídos los
new ravers y los mods). En fin, quien sabe que
pensamientos explícitos lleguen a mi cabeza
en mi próximo ataque de aburrimiento,
espero tener cerca la PC para desahogarme
en esta blogoterapia (so refreshing!). Mientras
tanto me termino mi Häagen Dazs y me voy
a dormir, mañana toca trabajar.
